La clave es la brevedad
Muchos reclutadores leen las cartas de presentación en diagonal, y algunos se las saltan. Quienes sí las leen se fijan con atención en las dos primeras frases. Mantén la carta entera entre 150 y 300 palabras: tres o cuatro párrafos breves que quepan en una pantalla sin tener que desplazarse.
Una estructura que funciona
- Apertura: el puesto al que presentas tu candidatura y un motivo concreto por el que encaja contigo. Evita el «Me dirijo a ustedes para presentar mi candidatura…».
- Pruebas: uno o dos logros de tu currículum que respondan a lo que pide la oferta, contados con algo más de contexto del que cabe en un punto del currículum.
- Cierre: qué te gustaría que pasara a continuación, y un agradecimiento. Una o dos frases.
Primero habla de ellos; luego, de ti
Menciona algo cierto y concreto de la empresa: un producto que usas, una decisión que ha hecho pública, un problema que describe la oferta. Un detalle real vale más que tres halagos genéricos. Si no encuentras ninguno, explica qué te atrae del problema que resuelve el puesto.
Que se note que escribe una persona
Escribe como hablarías con alguien del trabajo a quien respetas: palabras sencillas, frases cortas y nada de tópicos como «pasión por el trabajo en equipo». Seguridad no es presunción: cuenta lo que hiciste y deja que el resultado hable por sí solo.
Los últimos detalles
- Dirígela a una persona si encuentras el nombre del responsable de selección; si no, «Estimado equipo de selección de Acme» es perfectamente válido.
- Usa el mismo encabezado, la misma tipografía y los mismos datos de contacto que en tu currículum.
- Una posdata (P. D.) se lee más a menudo que el párrafo central: úsala para un dato potente y relevante, si lo tienes.

