Qué significa STAR
| Parte | Qué decir | Peso en tu respuesta |
|---|---|---|
| Situación | El contexto: dónde estabas y qué ocurría. | Alrededor del 10 % |
| Tarea | De qué te encargabas, o cuál era el objetivo. | Alrededor del 10 % |
| Acción | Qué hiciste, paso a paso, y por qué. | Alrededor del 60 % |
| Resultado | Qué ocurrió, con una cifra si puedes, y qué aprendiste. | Alrededor del 20 % |
Las proporciones importan. La mayoría de las respuestas flojas dedican mucho tiempo a situar la escena y se quedan sin fuelle justo al llegar a la parte interesante. Da el contexto justo para que la historia tenga sentido y pasa rápido a lo que hiciste.
Cómo reconocer una pregunta por competencias
Las preguntas por competencias, o conductuales, parten de la idea de que cómo actuaste en el pasado predice cómo actuarás en el futuro. Las reconocerás por cómo empiezan:
- «Háblame de una ocasión en la que…»
- «Dame un ejemplo de…»
- «Describe una situación en la que…»
- «¿Qué hiciste cuando…?»
- «¿Alguna vez has tenido que…?»
Algunas preguntas se plantean como hipotéticas, pero funcionan bien con una historia real. Si te preguntan qué harías con un cliente enfadado, puedes responder y añadir: «De hecho, el año pasado me ocurrió algo parecido».
Cuatro respuestas de ejemplo
Situación: En una tienda de muebles en línea, el pedido de 40 escritorios de un cliente de empresa llegó dañado una semana antes de que abriera su oficina. Tarea: Yo llevaba la cuenta, así que me tocaba solucionarlo y conservar al cliente. Acción: Los llamé ese mismo día en lugar de enviarles un correo y escuché lo que suponía para ellos el plazo. Después encontré 25 escritorios en otro almacén, organicé una entrega urgente y conseguí que el proveedor se comprometiera con el resto en cinco días. Les envié una breve actualización cada mañana hasta terminar. Resultado: Abrieron a tiempo. Renovaron el contrato y más tarde nos recomendaron a otras dos empresas. También propuse una comprobación de daños antes de enviar pedidos grandes, lo que redujo este tipo de reclamaciones el trimestre siguiente.
Situación: Mi responsable quería lanzar una nueva página de precios antes de las fiestas. Tarea: Como analista del proyecto, tenía que preparar el informe de lanzamiento, y mis datos indicaban que podía costarnos registros. Acción: No discutí en la reunión. Analicé los números de nuestras dos últimas pruebas de precios y se los llevé en privado, junto con una propuesta: probar la página con el 10 % del tráfico durante dos semanas en lugar de lanzarla para todo el mundo. Resultado: Aceptó. La prueba mostró una caída del 6 % en los registros, así que cambiamos la página antes del lanzamiento y la versión final superó a la original en un 4 %. Desde entonces, probamos así cada cambio de precios.
Situación: En mi primer año como comercial, me pusieron un objetivo de 30 cuentas nuevas. Tarea: Tenía que alcanzarlo sobre todo con captación en frío, algo que no había hecho nunca. Acción: Perseguí cada contacto durante seis meses y a mitad de año solo llevaba 12 cuentas. Así que revisé mi cartera con una compañera con más experiencia, vi que dedicaba el tiempo a empresas demasiado pequeñas para comprar y me centré en un grupo más reducido. También le pedí acompañarla en sus llamadas. Resultado: Terminé el año con 26 cuentas, por debajo del objetivo, pero el segundo semestre rindió el doble que el primero. Al año siguiente llegué al 110 % del objetivo con el mismo método.
Situación: Dos semanas antes de una demostración a un cliente, nuestro único ingeniero de datos dejó la empresa. Tarea: Yo era desarrollador de backend y me pidieron que mantuviera en marcha el sistema de informes. Acción: Le pedí un traspaso de dos horas antes de irse; luego leí la documentación y corregí un pequeño fallo cada día para aprender cómo funcionaba. También hice una lista de lo que podíamos dejar fuera de la demostración sin riesgo y lo acordé con la responsable de producto. Resultado: La demostración se hizo en la fecha prevista y el cliente firmó. Seguí manteniendo el sistema durante seis meses y escribí la documentación que usamos al contratar a su sustituto.
Crea tu banco de historias
No puedes predecir las preguntas exactas, pero sí tener preparadas historias que encajen en casi todas. Con seis u ocho buenas historias cubrirás la mayoría de las entrevistas.
- Repasa tu currículum y marca tus mejores resultados.
- Lee la oferta y anota las habilidades que más pide.
- Escribe de seis a ocho historias y asegúrate de incluir un éxito, un fracaso, un conflicto, una ocasión en la que lideraste algo y otra en la que tuviste que aprender rápido.
- Reduce cada una a cuatro líneas: una para la situación, la tarea, la acción y el resultado.
- Comprueba qué habilidades demuestra cada historia. La mayoría sirven para responder a varias preguntas distintas.
- Practícalas en voz alta hasta que puedas contar cada una en menos de dos minutos.
Errores habituales
Antes
Trabajamos muy duro en equipo y nos comunicamos mucho, y al final salió muy bien.
Después
Rehíce yo la lista de comprobación del relevo y formé en ella a los tres responsables de turno durante dos semanas. Los relevos fallidos bajaron de ocho al mes a uno.
- Demasiada situación. Si a los 30 segundos sigues explicando el contexto, te has pasado.
- «Nosotros» de principio a fin. Quien te entrevista no puede saber qué hiciste tú.
- Sin resultado. Terminar en lo que hiciste deja fuera lo que más quieren oír.
- Sonar a discurso ensayado. Recuerda tus ideas clave, no las palabras exactas.
- Anunciar las etiquetas. No hace falta que digas «Situación:» en voz alta. Las etiquetas escritas aquí son para ti.
Tu primera respuesta suele llevar a estas preguntas, así que prepárala también: aquí tienes cómo responder a «Háblame de ti».



